Oporto, la Infancia y las Raíces de la Imaginación

Nacido en la ciudad de Oporto el 4 de febrero de 1799, en el seno de una familia burguesa, el niño que vendría a transformarse en el Vizconde de Almeida Garrett recibió inicialmente apenas el nombre João Leitão da Silva. Los patronímicos que lo inmortalizarían – Baptista (en honor del padrino), Almeida (de la abuela materna) y Garrett (de la abuela paterna, de origen irlandés) – serían añadidos posteriormente.

La infancia transcurrió hasta los diez años entre dos propiedades familiares en Vila Nova de Gaia: la Quinta do Castelo y la Quinta do Sardão. En estos espacios rurales, el pequeño João oyó canciones populares y composiciones de la tradición oral, contadas y cantadas por dos criadas que marcarían indeleblemente su imaginación: la vieja Brígida, que él recordaría por sus "histórias da carochinha" en Viajes por Mi Tierra, y la mulata Rosa de Lima, evocada en el prefacio de "Adozinda" como recitadora "de maravilhas e encantamentos, de lindas princesas, de galantes e esforçados cavaleiros".

De estos recuerdos infantiles brotaría el gusto por las tradiciones nacionales que lo llevaría desde muy joven a compilar textos posteriormente utilizados en la edición del Romanceiro y del Cancioneiro, e incluidos en algunas de sus piezas teatrales.

El Refugio Azoriano y la Formación Clásica

El progenitor, António Bernardo da Silva, funcionario superior de la Aduana nacido en la isla de Faial, decidió en 1809 que la familia buscara refugio en la Isla Terceira antes de que las tropas napoleónicas del general Soult tomaran Oporto durante la segunda invasión francesa. En las Azores, João Baptista recibió una educación clásica e ilustrada – con lecturas de Voltaire y Rousseau que le enseñaron el valor de la Libertad – orientada por dos tíos notables: João Carlos Leitão y, sobre todo, el poeta y humanista D. Frei Alexandre da Sagrada Família, que fuera Obispo de Malaca y de Angra, y obispo electo del Congo y de Angola.

Estudió Latín y Griego, literatura clásica y filosofía bajo la influencia de sus tíos y el deseo de sus progenitores. El joven llegó a pensar abrazar la carrera eclesiástica, idea que pronto abandonó por no sentirse vocacionado para el sacerdocio. En las islas comenzó a escribir bajo el seudónimo Josino Duriense, todavía influenciado por el estilo clásico que entonces dominaba.

Coímbra: El Despertar Liberal y Masónico

De regreso al continente, se matriculó en 1817 en el curso de Leyes de la Universidad de Coímbra, foco de fermentación de las ideas liberales. En la ciudad del Mondego fundó una sociedad masónica con Manuel da Silva Passos y José Maria Grande, estableció un teatro académico e hizo representar el drama Xerxes (que se perdió) y la tragedia Lucrécia. En la misma época intentó la escritura de dos otras tragedias, Afonso de Albuquerque y Sofonisba, que dejó incompletas. Finalista en 1820, recibió con entusiasmo y optimismo la noticia de la revolución liberal que entonces eclosionaba. Concluida la graduación en Derecho, partió para Lisboa donde participó activamente en el movimiento constitucional.

Primeros Amores, Primeras Persecuciones

En 1821, durante la representación de la tragedia Catão, conoció a aquella que vendría a ser su esposa: Luísa Midosi, prima de sus amigos Luís Francisco y Paulo Midosi. En ese mismo año publicó el poema "Retrato de Vénus" y fue acusado en las páginas de la Gazeta Universal por el Padre José Agostinho de Macedo de ser "materialista, ateu e imoral". En Coímbra fue sospechoso de abuso de libertad de prensa por las respuestas que diera en su defensa en el periódico Português Constitucional Regenerado, acusación de la cual salió exonerado a inicios de 1822.

Este año de 1822 se reveló extraordinariamente fecundo. Fundó con su amigo Luís Francisco Midosi un periódico dedicado a las señoras portuguesas: O Toucador: periódico sem política, que a pesar del subtítulo contenía innumerables referencias más o menos sutiles a los acontecimientos nacionales. Fue también nombrado funcionario del Ministerio del Reino y se casó con Luísa Midosi. No eran ajenos a los contenidos de la hoja las sesiones de la Sociedade Literária Patriótica, entonces creada, de la cual formaban parte figuras de relieve del Partido Constitucional.

El Primer Exilio: Inglaterra y Francia (1823-1826)

En 1823, como consecuencia del levantamiento miguelista conocido como Vila-Francada y del restablecimiento del absolutismo, fue obligado a abandonar el cargo en la Secretaría de los Negocios del Reino. Preso en la Cárcel del Limoeiro en Lisboa, partió poco tiempo después para el exilio político: primero Inglaterra, en la ciudad de Birmingham, después Francia, en Le Havre.

Garrett y la familia vivieron con grandes dificultades, consiguiendo el poeta apenas empleo en un banco como corresponsal comercial. Contactó entonces con la literatura romántica – Byron, Lamartine, Victor Hugo, Schlegel, Walter Scott, Madame de Staël –, redescubrió Shakespeare y, influenciado por las recolecciones de cancioneros populares, comenzó a preparar el Romanceiro.

Entretanto escribió y publicó en París los poemas Camões (1825) y D. Branca (1826), primeras obras portuguesas de cuño romántico, fruto de la metamorfosis estética operada por las nuevas lecturas durante el exilio inglés. En 1826 publicó también el Bosquejo da História da Poesia e Língua Portuguesa, como introducción a la antología Parnaso Lusitano.

El Regreso Efímero y el Segundo Exilio (1826-1832)

Con la muerte de D. João VI en 1826, el escritor fue amnistiado. Regresó apenas después del Otorgamiento de la Carta Constitucional y de la abdicación de D. Pedro IV en su hija D. Maria da Glória, mostrándose confiado en la Carta, más moderada que el programa vintista. En Lisboa fundó con Paulo Midosi el periódico O Português y escribió en O Cronista, dedicándose al periodismo político.

El poeta y los dos hermanos Midosi fueron presos en 1827 debido a los artículos defensores del liberalismo. En 1828, con el retorno de D. Miguel a Portugal y la retoma del poder absoluto, Garrett se vio obligado a partir para un segundo exilio inglés. Esta vez, teniendo por empleo el cargo de secretario particular del Duque de Palmela, también exiliado, se fijó en Plymouth.

En Londres publicó Adozinda y Bernal Francês (más tarde insertados en el Romanceiro) y la Lírica de João Mínimo (1829), que reunía poemas escritos desde la juventud, todavía de tonalidad arcádica. En el mismo año, nuevamente con Paulo Midosi, redactó el periódico O Chaveco Liberal e inició la escritura de Da Educação, tratado que visaba la instrucción de la joven reina D. Maria II para el cargo que ocupaba. Sus preocupaciones políticas lo llevaron a reunir en el volumen Portugal na Balança da Europa (Londres, 1830) los artículos publicados en O Português, donde analizaba la historia de la crisis portuguesa y exhortaba a la unidad y a la moderación. Su recorrido periodístico continuó en 1831, en las páginas de O Precursor. Preparó en París, con otros exiliados, la expedición que, partiendo de las Azores, visaba el fin del miguelismo.

La Guerra Liberal y el Sitio de Oporto (1832-1834)

En 1832, integró con Alexandre Herculano el cuerpo académico de voluntarios que constituyó en la Isla Terceira la oposición liberal. Fue uno de los expedicionarios que en julio de aquel año desembarcaron en Mindelo y libertaron Oporto. Durante el sitio, inició la escritura de la novela O Arco de Sant'Ana que, según afirmaba, se basaba en un antiguo manuscrito encontrado en el Convento dos Grilos, donde los expedicionarios se acuartelaban.

La novela describe una sublevación popular contra el Obispo de Oporto – señor de la ciudad – coadyuvada por D. Pedro I y liderada por un joven estudiante puesto al frente de la población burguesa que enfrenta al señor feudal. Es casi imposible no establecer un paralelo entre la narrativa medieval y los acontecimientos coevos de la escritura, con D. Pedro IV al frente del batallón de estudiantes salidos de la burguesía, luchando contra la prepotencia absolutista. El primer volumen solo fue publicado en 1845 y el segundo apenas en 1850, trazando el autor, en el primer capítulo del tomo tardío, los motivos que demoraron la edición, a la que decididamente no fue ajena la revuelta de Maria da Fonte y la guerra civil patuleia de 1846.

Colaboró aún con Mouzinho da Silveira en las reformas administrativas que revolucionaron la estructura del Estado portugués.

El Consulado Belga: Tercer Exilio Voluntario (1834-1836)

En 1834, en una especie de tercer exilio motivado por el creciente desencanto en relación a la política portuguesa – la división de los liberales, la carrera hacia los cargos públicos –, fue nombrado Cónsul General y Encargado de Negocios de Portugal en Bélgica. En aquel país entró en contacto con la lengua y literatura alemanas (Herder, Schiller y Goethe), que mucho influenciaron su estilo literario y concepción de arte. Ejerció también funciones diplomáticas en Londres y en París durante este período.

La Revolución de Septiembre y la Refundación del Teatro Nacional (1836-1841)

De regreso a Portugal en 1836, se separó de Luísa Midosi y pasó a vivir con Adelaide Pastor Deville, con quien tuvo una hija. Fundó el periódico O Português Constitucional. Tras la Revolución de Septiembre, fue elegido diputado a las cortes constituyentes, se convirtió en miembro de la comisión de reforma del Código Administrativo y fue nombrado por Passos Manuel Presidente del Conservatorio de Arte Dramática e Inspector General de los Teatros.

En ese mismo año dirigió a la reina D. Maria II su proyecto para la creación de un Teatro Nacional, interviniendo en el proyecto del futuro Teatro Nacional de D. Maria II. El programa para la renovación del Arte en Portugal está descrito en el prefacio de Um Auto de Gil Vicente (1838), primera de sus contribuciones para el repertorio de piezas con profundas raíces nacionales que consideraba imprescindibles para crear en el pueblo portugués el amor por el teatro. A esta pieza seguirían Filipa de Vilhena (representada en 1840, el mismo año en que fue nombrado Cronista Mayor del Reino), O Alfageme de Santarém (1842) y Frei Luís de Sousa (1843).

La vida se dividía entre la escritura y la política, pero fue esta última la que le causó mayores sinsabores: el ministro António José de Ávila propuso en 1841 la disolución del Conservatorio; el diputado Almeida Garrett le respondió directamente – al día siguiente fue destituido de todos sus cargos.

El Período Creativo Más Intenso (1843-1850)

En 1843, la Revista Universal Lisbonense publicó en folletines la primera parte de la novela Viajes por Mi Tierra, inspirada por un paseo al Ribatejo en una visita a Passos Manuel, entonces en la oposición al gobierno de Costa Cabral. La obra, cuya edición en volumen solo quedó concluida en 1846, es considerada por la crítica como el inicio de la prosa moderna en Portugal – un libro "inclassificável" que mezcla ensayo, crónica, novela y digresión filosófica.

La primera representación de Frei Luís de Sousa, con Garrett en el papel de Telmo, aconteció también en 1843, en el Teatro da Quinta do Pinheiro. La tragedia fue publicada al año siguiente, tres años después de la muerte de Adelaide Deville (1841), episodio que inspiraría la obra. Fue cuando conoció a Rosa Montufar Barreiros, vizcondesa de la Luz, de quien se enamoró profundamente. A ella dirigió cartas de exacerbado deseo y ella le inspiró el volumen Folhas Caídas.

En el año de 1843 publicó también el primer volumen del Romanceiro, recolección de poesías de tradición popular. En 1845, lanzó el libro de poesías líricas Flores sem Fruto y el primer volumen de O Arco de Sant'Ana.

En los años del cabralismo y siguientes, alejado de la política, frecuentó la sociedad elegante y escribió las piezas Tio Simplício, Falar Verdade a Mentir y Um Noivado no Dafundo. En 1848 fue representada en el Teatro de D. Maria II A Sobrinha do Marquês, luego publicada.

La Regeneración y los Últimos Años (1851-1854)

Con Alexandre Herculano, Rodrigues Sampaio, Rebelo da Silva y José Estevão, fue nombrado en mayo de 1851 para la redacción de un nuevo proyecto de ley electoral. Después de un período de distanciamiento frente a la vida política, regresó con la Regeneración, movimiento que prometía conciliación y progreso. En ese año fundó el periódico A Regeneração, aceptó el título de Vizconde de Almeida Garrett y reasumió el papel de diputado, colaborando en la propuesta de revisión de la Carta Constitucional.

En junio fue nombrado ministro plenipotenciario para las negociaciones junto a la Santa Sede. El gobierno francés le concedió el diploma de Gran Oficial de la Legión de Honor. El sueño de ver publicada su obra de recolección etnográfica se concretó al fin con la publicación de los tomos II y III del Romanceiro. Nuevamente elegido diputado en 1852, escribió y leyó en la Cámara el "Discurso de Resposta ao Discurso da Coroa", habiendo sido luego nombrado Par del Reino. Se convirtió, por breve período, en Ministro de los Negocios Extranjeros, lugar del cual se dimitió poco tiempo después. Publicó diversos Estudios.

Al año siguiente regresó a la administración del Teatro Nacional, pero se dimitió a pedido de los actores y autores. En 1853 publicó dos ediciones de Folhas Caídas (la segunda con el título Fábulas: Folhas Caídas), libro de poesías líricas recibido con algún escándalo: el poeta era entonces una figura pública respetable (diputado, ministro, vizconde) que se atrevía a cantar el amor desafiando todas las convenciones, y muchos supieron ver en la obra ecos de la pasión por la vizcondesa de la Luz.

Estaba ya muy enfermo cuando comenzó a escribir aquel que sería su tercer romance, Helena. A pesar de que el estado de salud se agravaba día a día, presentó aún el Informe y Bases para la Reforma Administrativa y profirió, en la Cámara de los Pares, la respuesta al Discurso de la Corona de 1854.

El Legado Inmortal

Iniciador del Romanticismo portugués, refundador del teatro nacional, creador del lirismo moderno, creador de la prosa moderna, periodista, político, legislador – Almeida Garrett permanece como ejemplo de alianza inseparable entre el hombre político y el escritor, el ciudadano y el poeta. Es considerado por muchos el escritor portugués más completo de todo el siglo XIX, puesto que legó obras maestras en la poesía, en el teatro y en la prosa, innovando la escritura y la composición en cada uno de estos géneros literarios.

Su existencia fue una sucesión de exilios – algunos forzados, otros voluntarios – que paradójicamente le permitieron transformar Portugal en un país literariamente moderno, enseñando a los portugueses a mirar sus tradiciones populares con ojos románticos, a asistir a teatro que hablaba de su historia y de sus dilemas, y a leer prosa que mezclaba lo sublime y lo cotidiano en una voz inconfundiblemente nacional y simultáneamente universal.