Lisboa, Orfandad y Trás-os-Montes
La controversia acompañaba a Camilo desde el nacimiento. Aunque los registros indican 1825 como el año en que vino al mundo en la Rua da Rosa, en Lisboa, siendo bautizado el 14 de abril en la Iglesia de los Mártires, el propio escritor siempre afirmó haber nacido en 1826 – y los contemporáneos así lo reconocían. Hijo natural de Manuel Joaquim Botelho Castelo Branco y Jacinta Rosa, la orfandad le llegó temprano: perdió a su madre el 6 de febrero de 1827 y a su padre el 22 de diciembre de 1835.
"Tinha eu nove anos e era órfão", escribiría décadas más tarde en *No Bom Jesus do Monte* (1864), libro memorialístico. Acompañado por su hermana Carolina, mayor, fue llevado a Vila Real, a la casa de la familia paterna, acogiéndose al amparo de la tía Rita Emília. Había frecuentado en Lisboa la escuela del maestro Minas Júnior, donde tuvo como compañero al futuro Conde de Ouguela.
Vilarinho da Samardã: Los Primeros Maestros
Entre 1839 y 1840, en Vilarinho da Samardã, viviendo con su hermana que allí se había casado con un estudiante de medicina, convivió con el hermano de este, el Padre António José de Azevedo, figura fundamental en su formación. Este religioso le enseñó los rudimentos de la música, los principios de la lengua francesa y lo inició en la lectura de los clásicos: los *Viajes de Ciro*, el *Teatro de los Dioses*, *Los Lusíadas*, las *Peregrinaciones* de Fernão Mendes Pinto. La vida aldeana y los recuerdos de infancia transmontana permearían sus narrativas, todas dotadas, de una forma u otra, de cuño autobiográfico o de relato ficcionalizado de incidentes a los que el escritor asistió o le fueron narrados por los propios protagonistas.
El Casamiento Precoz y la Vida Bohemia Portuense
Con apenas dieciséis años, en agosto de 1841, se casó en Friúme, aldea del municipio de Ribeira de Pena, con Joaquina Pereira de França, de catorce años, donde pasó a vivir trabajando como escribiente en un notario. Entretanto perdió parte de la herencia paterna. En 1843 regresó a Vilarinho da Samardã. La hija que nació del casamiento y la mujer murieron poco después, habiendo Camilo abandonado a ambas.
En octubre de 1843, en Oporto, hizo exámenes en disciplinas de Humanidades y se inscribió en la Escuela Médica y en la Academia Politécnica, pero no llegaría a concluir los estudios de medicina. A partir de 1844 comenzó a vivir la vida literaria y bohemia portuense, estrenándose como periodista. Inició la publicación de artículos en periódicos de la ciudad – *O Nacional*, *O Eco Popular*, *O Jornal do Porto*, *A Semana*, *O Portugal*, *O Portuense*, *O Mundo Elegante* –, actividad que nunca más abandonaría y que ejercería hasta el fin de la vida.
Firmaba inicialmente con las iniciales C.C.B., pero utilizó innumerables seudónimos y firmas creativas, afirmándose como poeta, cronista y prosista: Um Académico Conimbricense, Anastácio das Lombrigas, Anacleto dos Coentros, O Antigo Juiz das Almas de Campanhã, José Mendes Enxúndia, Rosário dos Cogumelos, Manuel Coco, João Júnior, Barão de Gregório, entre muchos otros.
En 1845 publicó *Os Pundonores Desagravados*, poema heroico-burlesco, y en 1847 el drama histórico *Agostinho de Ceuta*. Intentó en 1846 frecuentar Derecho en Coímbra, proyecto frustrado por no haber sido admitido en la Universidad. Como consecuencia de la revuelta de Maria da Fonte, habría combatido al lado de la guerrilla miguelista, lo que, según algunos biógrafos, le valió el nombramiento para amanuense del Gobierno Civil en Vila Real, pero huyó de la ciudad después de publicar en el periódico portuense *O Nacional* dos cartas contra el Gobernador Civil.
Patrícia, la Cárcel y el Nacimiento de un Escritor
Instalado solo en Oporto, se reveló polígrafo de escritura rápida. De regreso a Vila Real, conoció a Patrícia Emília de Barros, con quien huyó. Acusado de rapto y desvío de dinero, Camilo y Patrícia, que vivían maritalmente, fueron presos en la Cárcel de la Relação de Oporto. De esta relación resultó el nacimiento de una hija, Bernardina Amélia, en 1848.
En 1848 publicó, en folleto bajo anonimato (Mandada Imprimir por Um Mendigo), un relato donde estaba ya presente la figura de narrador que daría el cuño camiliano a las novelas posteriores: *Maria! Não me Mates Que Sou Tua Mãe!*, inspirado en un crimen ocurrido en Lisboa.
Lisboa, el Clero y los Misterios
En 1850 estaba de regreso a Lisboa, donde inició la carrera de polemista con el panfleto *O Clero e o Sr. Alexandre Herculano*, defendiendo al amigo escritor. Decía ser, de profesión, "escritor público". En ese año publicó en la Imprenta Nacional su primera novela, *Anátema*, y la escritura de otras novelas, así como la colaboración y fundación de varios periódicos, marcaron su dedicación total al oficio de la escritura.
Se matriculó entre 1850 y 1851 en el curso de Ciencias Teológicas en Oporto. En 1852 fue cofundador del periódico *O Cristianismo*, se sometió a examen para obtener órdenes menores pero, debido a la vida aventurera que hasta entonces llevara, estas le fueron rechazadas. Abandonó el curso de Ciencias Teológicas – el amor imposible por una mujer casada casi lo había llevado a abrazar el sacerdocio.
Entre 1853 y 1854 publicó, primero en folletín en el diario portuense *O Nacional* y finalmente en volumen, *Mistérios de Lisboa*, respuesta en el panorama de la literatura portuguesa a *Les Mystères de Paris* de Eugène Sue (1842-1843). La mayor parte de sus novelas serían publicadas inicialmente en folletín, en periódicos, antes de salir en volumen, como era práctica en la época.
Ana Plácido: El Amor Imposible y la Segunda Prisión
Había conocido a Ana Augusta Plácido, casada con Manuel Pinheiro Alves, mujer que se convertiría en su compañera y musa. La relación de los dos fue severamente censurada por la sociedad portuense: Ana estaba casada con un hombre respetado en la ciudad y cuñada de Bernardo Ferreira, hijo de la famosa Ferreirinha da Régua. Los escritos de Camilo pasaron a ser rechazados por los periódicos de Oporto, dejándolo sin medios de subsistencia.
Se vio obligado a concursar en 1858 al cargo de segundo bibliotecario de la Biblioteca Pública Municipal de Oporto, no consiguiendo ser admitido, incluso contando con la protección de Alexandre Herculano, que en ese año lo propuso para socio correspondiente de la Academia Real de las Ciencias, con el intento de rehabilitar el nombre del amigo.
Después de que Ana Plácido diera a luz un hijo, presumiblemente de Camilo, Pinheiro Alves movió a los dos amantes un proceso de adulterio. En 1859 se mudaron ambos a Lisboa, pero antes del final del año regresaron a Oporto. En octubre de 1860, ambos fueron presos en la Cárcel de la Relação de Oporto.
Era la segunda estadía de Camilo en aquella prisión. Esta vez, ya escritor consagrado, recibió visitas del joven rey D. Pedro V, tradujo varias obras de autores extranjeros y compuso diversos de sus más conocidos romances. *Amor de Perdição*, escrito en apenas quince días (posiblemente cerca del final de 1861, con fecha de 1862 impresa en el frontispicio), "os mais atormentados da [sua] vida", sería considerado por Miguel de Unamuno como la mayor obra romántica de la Península Ibérica. Escribió también *Romance dum Homem Rico* y *Doze Casamentos Felizes*. Los recuerdos de la Relação quedaron fijados en *Memórias do Cárcere*, libro en el cual dio cuenta de las muchas figuras que allí conoció, notablemente el célebre José do Telhado.
En octubre de 1861 fue juzgado y absuelto.
São Miguel de Seide: El Refugio y la Escritura Vertiginosa
Después de la absolución, del nacimiento del hijo Jorge (1863) y de la muerte de Pinheiro Alves – que dejó a la mujer una herencia en dinero y diversos inmuebles – los dos se mudaron en 1864 a la Quinta de São Miguel de Seide, donde nació el tercer hijo, Nuno. Esta sería la residencia permanente de Camilo hasta el fin de la vida, en compañía de Ana Plácido. La casa se convertiría en su refugio y, más tarde, el escenario de su muerte trágica.
Camilo continuó escribiendo vertiginosamente – llegó a publicar seis novelas por año, además de la colaboración periodística. Aquí escribió algunas de sus obras más marcantes: *Amor de Salvação* (1864), *A Queda de Um Anjo* (1866) – sátira mordaz de la vida política portuguesa –, y las novelas históricas *O Judeu* (1866) y *O Senhor do Paço de Ninães* (1867), cuya acción se desarrolla desde la partida de D. Sebastião para Alcácer-Quibir hasta las conquistas en la India.
En los años 1870, publicó las célebres *Novelas do Minho* (1875-1877), que lo aproximaron a la nueva escuela realista, antes programáticamente inaugurada por el joven Eça de Queirós, integrándolo de pleno derecho en el movimiento. En 1876 publicó un notable *Curso de Literatura Portuguesa*.
Las Imitaciones "Facetas" y la Locura del Hijo
Las manifestaciones de locura del hijo Jorge y las difíciles condiciones de subsistencia lo obligaron, en 1871, a hacer una primera subasta de su biblioteca. Se sucedieron publicaciones, sobre todo de traducciones adaptadas, sin nombre del autor original.
En 1879 volvió a la polémica, esta vez resultante del *Cancioneiro Alegre de Poetas Portugueses e Brasileiros*, antología cuyas críticas le valieron respuesta en el volumen *Os Críticos do Cancioneiro Alegre*. En ese año publicó *Eusébio Macário* que, con *A Corja* (1880) y *O Senhor Ministro* (publicado en *Narcóticos*), constituían una serie de imitaciones "facetas" del estilo naturalista entonces entrado en boga, presentándose con el objetivo de hacer "destroços" "nas pequenas fileiras realistas". *A Brasileira de Prazins* (1882), el último de la colección, es sin embargo considerado como una magistral adaptación de la ya antigua y consagrada escritura camiliana a las características del nuevo programa realista. En una última novela, *Vulcões de Lama* (1886), ridiculizó la escuela realista, poniendo en escena diversos tipos de la sociedad portuguesa de la época.
Los Últimos Años: El Vizcondado y la Ceguera
Después de varios empeños, fue hecho Vizconde de Correia Botelho por ley de 20 de julio de 1885, título concedido por el rey D. Luís. Fue también nombrado Académico Correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras el 1 de abril de ese año. Había recibido anteriormente la Orden de la Rosa del Emperador del Brasil, D. Pedro II (1872).
La enfermedad oftálmica que se había declarado años antes empeoraba progresivamente. Sus problemas de salud, especialmente las dificultades en la visión, eran cada vez más graves. A pesar de la consulta cada vez más asidua a médicos en Oporto y en Lisboa, se intensificaba la debilidad de su estado.
Se casó finalmente con Ana Plácido el 9 de marzo de 1888, después de décadas de vida en común. Consiguió al año siguiente una pensión vitalicia para el hijo Jorge, cuya locura era irreversible. Envió al amigo Freitas Fortuna una carta que él mismo consideraba como una "cláusula testamentária", con disposiciones sobre su "cadáver" y el lugar donde quería ser sepultado.
En 1889, el escritor que nunca dejara de colaborar y participar en la creación de revistas y periódicos fundó con Tomás Ribeiro *O Mensageiro*, cuyo número inaugural fue "consagrado a Sua Majestade Imperial o Sr. D. Pedro d'Alcântara". Reunió un conjunto de textos memorialísticos en *Delitos da Mocidade*.
El Fin Trágico
Según J. Viale Moutinho, había escrito al especialista solicitando que lo visitara y examinara con estas palabras: "Sou o cadáver representativo de um nome que teve alguma reputação gloriosa neste país, durante 40 anos de trabalho. Chamo-me Camilo Castelo Branco e estou cego."
Fue sepultado en Oporto, en el cementerio de la Lapa, en el panteón del viejo amigo Freitas Fortuna. En la certificación de óbito se registra que murió a los 64 años de edad. *Nas Trevas. Sonetos Sentimentais e Humorísticos* fue el último libro del escritor publicado en vida.
El Legado Inmensurable
El escritor que nunca abandonara la actividad periodística, el polígrafo de escritura vertiginosa, dejaba una obra de cerca de doscientas novelas, innumerables artículos, crónicas, textos de divulgación o crítica de escritores, pintores y compositores, folletos, hojas volantes, textos prefaciales, vasta correspondencia y aún un buen número de traducciones de obras extranjeras, sobre todo francesas. En la novela, género que más versó, Camilo escribió en la frontera entre el idealismo romántico (pero ya, de cierto modo, bajo la influencia de la corriente realista) y el intento de alcanzar la estética de la generación naturalista, primero en la forma de pastiche estilístico, más tarde como adhesión (aunque reactiva) al movimiento del que, en lo íntimo, desdeñaba.
La vida turbulenta – marcada por pasiones prohibidas, prisiones, polémicas, dificultades económicas, tragedias familiares – se fundió indisolublemente con la obra literaria más vasta y diversificada de todo el siglo XIX portugués, dejando un legado que continúa fascinando a lectores y estudiosos por su intensidad, autenticidad y genio creativo irrepetible.